Estábamos hablando sobre su situación laboral actual. Ella regenta una tienda de ultramarinos de barrio (y es dueña), heredada de sus padres. En la conversación, hablaba, una y otra vez, del tiempo que se llevaba allí. Mencionaba sus trabas para salir de su ciudad y viajar a otros lugares. Parece ser que no disponía de tiempo libre.

Este tipo de establecimientos, al igual que la restauración, solicitan grandes cantidades de tiempo y esfuerzo, a no ser que delegues algunas funciones (algo difícil si hablamos de un negocio puramente familiar y llevado por una o dos personas).

Una de las frases que me dijo fue: —Ya con la edad que tengo, no puedo hacer otra cosa. No me voy a poner ahora a estudiar.

Me resultó desolador escuchar eso de alguien altamente inteligente y que apenas superaba los 37 años. Keep Reading →