Lo que existe detrás del paso llamado «hacer», en la metodología de administración del tiempo Just Doing Right,  es bastante elemental. Viendo la situación en la que nos encontramos actualmente, el tiempo que tenemos y las herramientas a mano, cogemos una lista ambiental, elegimos una acción y la llevamos a cabo.
Lo he dejado todo dispuesto para comenzar a ejecutar tareas y mi sistema está perfectamente engrasado. Es el momento de la verdad. La oportunidad de quitarnos lastre por hacer y avanzar en nuestros propósitos. Ya no hay pretextos como «por dónde empezar», «estoy conduciendo y no puedo hacer nada por el momento» o «para qué voy a iniciar la redacción del informe si dentro de 20 minutos tendré que reunirme con un cliente». Se acabaron las dudas existenciales de qué es más importante o menos; si está en algunas de tus listas, es importante.
Lo que has de tener claro es cómo usar el tiempo que tienes. Intenta no mezclar tareas personales con profesionales, aunque estén en la misma lista ambiental. Por ejemplo, podría encontrar en mi lista de PC una acción llamada «buscar vuelos a Londres para las fechas del 1 al 10 de agosto», a la vez que puedo observar otra acción denominada «enviar correo con la lista de precios al cliente Pepito». Ambas se sitúan en la lista de PC, sin embargo, la primera tiene carácter personal y la segunda es puramente profesional. Si me encuentro en horas de trabajo, no hago tareas personales. No creo que a tu jefe le guste ver cómo haces tareas familiares en el despacho de tu empresa, malgastando el tiempo por el que te paga. Usa el sentido común.
Del mismo modo, no te hará falta usar dos carpetas clasificadoras para separar tu vida personal de la profesional. No es necesario disponer de dos sistemas Just Doing Right. Eso es duplicar información y trabajo. Eso no es ser eficiente. Reitero, usa el sentido menos utilizado en nuestra sociedad: el sentido común.
Te animo a que hagas tus cosas en bloques. Todas las tareas, grandes o pequeñas, exigen un tiempo de preparación. A menudo es igual para una unidad que para cien.

Una valiosa premisa a la hora de «hacer» es ver el nivel de energía que posees actualmente. Si estás cansado, limítate a hacer acciones irreflexivas y mecánicas. Cuando te encuentres en tu momento álgido, elimina de tus listas las tareas que exijan mayor sacrificio y esfuerzo mental.
Una vez hayas finalizado el cometido, táchalo de tu lista, ve a por la siguiente y comienza a sentir el placer del avance organizado.