¡Hola! Como habrás observado, el tercer cimiento en el que se apoya la casa en Just Doing Right es el llamada “Gestiona la procrastinación”. Aquí te dejo las claves, en uno de mis videos, para poder ganarle la batalla al arte de posponer; uno de los problemas más comunes y dolorosos en los tiempos en los que estamos navegando.

Procrastinación hace referencia al arte de dejar para luego lo que sabemos que hay que hacer ahora. Realizar tareas no enfocadas a nuestra meta. Es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables.

«Debería realizar el reporte de beneficios/gastos de este trimestre. Pero antes voy a echarle un vistazo al correo electrónico. Luego lo hago, tengo tiempo aún».

Éste es un claro arquetipo de procrastinación, y muy común. Esperamos siempre hasta el último minuto para comprar los regalos de Navidad, postergamos ver a nuestro dentista o simplemente realizamos el análisis de ventas anuales a última hora. «Aún dispongo de tiempo» es un eslogan que puede acarrearte serios problemas. Son parientes directos de los tan famosos «comenzaré mañana» o «ya lo haré después». Puedes intentar luchar contra esto, comprarte una agenda, o descargarte una aplicación para tu móvil que te indique qué es lo debes hacer en cada momento. Pero estas herramientas por sí solas no te ayudarán.

El atasco no viene por ser un mal organizador de tu tiempo, sino un mal táctico en la guerra que se produce en tu cerebro. Lo que quieres ahora no es lo mismo que lo que querrás después. La llave es pensar en el pensamiento.

El placer inmediato nunca se va. El diablito apoyado en tu hombro estará esperándote cada vez que tengas que enfrentarte a una tarea de valor. Todas las tareas que te acerquen a tu meta serán incómodas. Ten esto presente. Está claro que, como comodidad, no hay nada más cómodo que el sofá de tu casa, pero aún no he conocido a nadie que haya llegado al éxito desde ahí. Una vez te levantes y comiencen las incomodidades, serán esas mismas molestias las que podrán llevarte a buen puerto. En un libro de Timothy Ferris leí que el éxito de una persona se mide por la cantidad de conversaciones incómodas que pueda tener. Y no le falta razón.

Debes darte cuenta de que hay un «tú» que está sentado ahora leyendo esto y existe un «tú», de alguna manera en el futuro, que será influido por un conjunto de ideas y deseos. El «tú» de ahora puede que vea las recompensas cuando llegue el momento de elegir entre estudiar para el examen o irte de fiesta, sin embargo, el truco es aceptar que ese «tú» de ahora no será la persona que se enfrente a las decisiones cuando llegue el momento; será el futuro «tú». Y este último es un sujeto en quien yo no confiaría demasiado. Este individuo se va a rendir, se irá de fiesta y te sentirás débil y avergonzado. El harakiri nocturno y todas las promesas de «no se volverá a repetir» ya no te servirán para nada. Ya, amigo mío, es tarde.

Si fueses un buen táctico, acordarías un tratado que beneficiara a ambos «tús». Las personas altamente eficaces no hacen las cosas por mayor voluntad de poder, sino porque saben que productividad personal es un juego del gato y el ratón contra una predilección infantil, humana y primaria del placer y el dolor que no puede ser extirpada del ser. Tu esfuerzo es mejor gastarlo en ser más astuto que en realizar promesas vacías.

Puedes vivir procrastinando o comenzar a trabajarlo desde ahora. Voy a darte las claves para gestionarlo satisfactoriamente. Para evitar la procrastinación y llegar al éxito haya que ser disciplinados. Aquí, yo no he encontrado atajos. Es esa maldita falta de disciplina la que nos impide gestionar la procrastinación. Así que la pregunta del millón sería «¿Qué puedo hacer para ser más disciplinado?».

Quédate con la idea de manejar o gestionar el dolor y el placer. Gobernar a tu antojo estos dos sentimientos es lo que crea la verdadera disciplina. Sabemos que, si controlamos el placer inmediato y pasamos un pequeño dolor, conseguiremos un premio a largo plazo. Al llegar el momento de hacer una tarea de valor, en infinidad de ocasiones mi mente me pondrá en jaque con algo que me generará placer inmediato. Si lo tomo, nunca realizaré esa tarea tan importante de la que estamos hablando. Por ejemplo, si quisiera adelgazar y tener mayor resistencia física, a la hora de hacer ejercicio y atravesar dolor desempeñando un deporte, mi mente ¿qué hará? Muy sencillo. Me dirá «en vez hacer deporte, ¿por qué no te sientas un rato en el sofá? Sólo un rato. Va a empezar tu serie favorita. Luego podemos hacer deporte. Aún queda día». ¿Recuerdas al diablito? Aquí lo tienes. Tu mente pondrá el jugoso caramelo en tus labios a la espera de que abras la boca y lo desintegres de un bocado. Es una golosina al precio de tu alma. Si lo aceptas, nunca harás lo que verdaderamente importa para acercarte a tu meta.

Maneja esos sentimientos para mantener a raya la procrastinación. Has de saber que el dolor de hacer deporte una hora al día te traerá como desenlace una enorme satisfacción casi de por vida; tendrás el cuerpo y la salud que siempre has deseado.

 

Es la ley de la cosecha. Es sentido común organizado, simplemente.