Mi afán por la mejora continua hace que esté constantemente leyendo. Ya sabes que lo más importante no es leer, sino llevarlo a la práctica. La acción es lo que te lleva al éxito. Por eso tienes aquí una información que puede realmente cambiar tu vida si lo llevas a cabo.
SI TÚ Y YO QUEREMOS CAMBIAR nuestro comportamiento, sólo hay una forma efectiva de hacerlo: tenemos que vincular sensaciones insoportables e inmediatas de dolor a nuestro antiguo comportamiento, y sensaciones increíbles e inmediatas de placer al nuevo. La estrategia es lo de menos; para que tú y yo podamos cambiar tenemos que pasar por seis pasos sencillos, cuyo propósito consiste en encontrar una forma más directa de alejarnos del dolor y acercarnos al placer. Éstos son los pasos que enumera el gran Tony Robbins:

Paso 1
Decide lo que deseas realmente y qué te impide tenerlo ahora:
Te sorprendería saber la cantidad de gente que acude eventualmente a mí en busca de soluciones y, al preguntarles qué es lo que desean, se pasan veinte minutos diciéndome lo que no desean, o lo que ya no quieren seguir experimentando.
Tenemos que recordar que conseguimos aquello sobre lo que enfocamos la atención. Si seguimos enfocando la atención sobre lo que no queremos, tendremos más de eso mismo. El primer paso para crear cualquier cambio consiste en decidir qué deseas, para que así tengas algo hacia dónde ir.
También tenemos que saber qué nos impide tener lo que queremos. Invariablemente, lo que nos impide efectuar el cambio es el hecho de que vinculamos más dolor a realizarlo que a permanecer como estábamos. Lee de nuevo esa última frase, por favor. “Lo que nos impide efectuar el cambio es el hecho de que vinculamos más dolor a realizarlo que a permanecer como estábamos”.

Paso 2
Lograr apalancamiento:
Asocia un fuerte dolor a no cambiar ahora y un gran placer a la experiencia de cambiar ¡ahora!
La mayoría de la gente sabe que quiere cambiar, pero no se decide a hacerlo. ¿Por qué? Porque el cambio es casi siempre una cuestión de motivación. Si alguien pusiera una pistola junto a nuestra cabeza” y nos dijera:
«Será mejor que salgas de ese estado depresivo y empieces a sentirte feliz ahora mismo», apuesto a que, teniendo en cuenta las circunstancias, cualquiera de nosotros sería capaz de encontrar una forma de cambiar nuestro estado emocional en un momento.
El problema consiste en que el cambio es a menudo un «debería» y no un «tengo que». O bien es un «tengo que» aplazado para «algún día». ¡Toma la decisión! Si no sabes cómo, este video del poder de las decisiones te ayudará a hacerlo https://www.youtube.com/watch?v=meZr9F1x1Ik
La única forma de producir un cambio ahora consiste en crearnos una sensación de urgencia tan intensa, que nos veamos impulsados a seguirla. Por lo tanto, si deseamos crear el cambio, debemos darnos cuenta de que no se trata de una cuestión de si puedo hacerlo o no, sino más bien de si lo haré. ¿Cómo darle la vuelta a esta situación? Una de las cosas que impulsan a cualquiera a dar la vuelta a lo que sea es alcanzar el umbral de dolor. Eso significa experimentar un nivel de dolor tan intenso, que uno sabe que tiene que cambiar ahora; es un punto en el que el cerebro dice: «Ya está bien; no puedo pasarme ni un día más, ni un solo momento más viviendo o sintiendo de este modo».
Una palanca es un instrumento que utilizamos para levantar o mover una tremenda carga que no podríamos manejar de otra manera. El apalancamiento es absolutamente crucial para crear cualquier cambio, para liberarse de las cargas de comportamiento como fumar, beber, comer en exceso o seguir pautas emocionales como sentirse deprimido, preocupado, temeroso o inadecuado, cualquier cosa.
Para lograr un verdadero apalancamiento, hazte preguntas enfocadas al dolor: « ¿Qué me costará si no cambio?» La mayoría de nosotros nos ocupamos demasiado de calcular el precio del cambio. Pero ¿cuál es el precio por no cambiar?, « ¿qué me perderé en mi vida si no hago el cambio? ¿Qué me está costando ya mental, emocional, física, financiera, espiritualmente?» Consigue que el dolor de no cambiar sea para ti tan real, tan intenso, tan inmediato que no puedas seguir posponiendo la acción por más tiempo. Imagínate con todo detalle cuánto impactará negativamente tu fracaso sobre las personas que sean más importantes para ti.
El segundo paso consiste en hacerse preguntas que asocies con el placer para ayudarte a vincular esas sensaciones positivas con la idea del cambio. «Si cambio, ¿cómo me ayudará eso a sentirme? ¿Qué clase de impulso podría crear si cambiara esto en mi vida? ¿Qué otras cosas podría conseguir si realmente efectuara este cambio hoy mismo?
¿Cómo se sentirían mi familia y mis amigos? ¿Qué tan feliz sería después del cambio?»
La clave consiste en encontrar montones de razones o, mejor todavía, razones lo bastante sólidas acerca de por qué debería efectuar el cambio inmediatamente y no algún día, en el futuro.

Paso 3
Interrumpe la pauta limitadora:
Para obtener nuevos resultados en nuestras vidas, no podemos limitarnos a saber lo que deseamos y lograr el apalancamiento necesario sobre nosotros mismos. Podemos sentirnos altamente motivados para cambiar, pero si seguimos haciendo las mismas cosas, repitiendo las mismas pautas inapropiadas, nuestras vidas no van a cambiar, y lo único que experimentaremos será más y más dolor y frustración.
¿Has observado alguna vez a una mosca atrapada en una habitación? Busca inmediatamente la luz, de forma que se dirige contra la ventana golpeándose una y otra vez contra el cristal, a veces durante horas. ¿Has visto alguna vez a la gente hacer lo mismo?
La gente se siente motivada para cambiar, dispone de apalancamientos intensos, pero ni toda la motivación del mundo podrá ayudarle si sigue intentando salir a través de una ventana cerrada. Tiene que cambiar su método. La mosca sólo tendrá una posibilidad si se da media vuelta y mira a su alrededor, en busca de otra salida.
Si tú y yo siguiéramos la misma y vieja pauta, siempre obtendríamos los mismos y viejos resultados.
Si queremos crear un cambio y en el pasado hemos aprendido a obtener placer de seguir una ruta tortuosa que incluye una serie de consecuencias negativas, necesitamos romper esa vieja pauta. Necesitamos revolverla de tal modo que no podamos ni reconocerla, encontrar una nueva pauta (ése es el paso siguiente), y condicionarla una y otra vez hasta que se convierta en nuestra actitud consistente. La única razón por la que nos sentimos enfadados es porque nos representamos las cosas en nuestra mente de una forma determinada.
Ahora que ya has roto la pauta que te había estado conteniendo, dispones de espacio libre para dar el cuarto paso.

No te pierdas los otros tres pasos que necesitas, en mi blog, el lunes de la semana próxima.