¿Y quién soy yo para hablar de Steve Jobs?… eso me he preguntado varias veces antes de escribir este post.

He leído sobre este genio de los negocios, de la ilusión, de la mejora continua, del perfeccionismo; he leído y he visto algún que otro documental e incluso películas sobre este mesías de la innovación y del consumismo.

Sí; me he informado de algunas noticias. No es nada extraordinario lo que he hecho, la verdad. Toda esta información la tenéis en internet. Está en vuestra mano. Y creo que viene al pelo recomendar la película protagonizada por Michael Fassbender llamada Steve Jobs. ¡Buenísima!

Pero vamos al kit de la cuestión.

No escribo esto para nombrar todos los éxitos (y también fracasos que sin duda le sirvieron para tomar experiencia) de Steve Jobs, los cuáles ya muchos de nosotros conocemos en incluso consumimos. Para este tipo de faenas, indudablemente Steve era una fiera.

Si me paro a redactar este post es para decirte a ti, sí a ti que lo estás leyendo, que el éxito no tiene por qué ser binario. Tal y como le dijo su colega Wozniak en una ocasión; Se puede ser decente y un genio de los negocios al mismo tiempo.

Y es que, si de algo pecaba este monstruo de los negocios, era precisamente de eso. De su falta de decencia. Comenzando por su liderazgo siempre de mano en látigo y terminando por su vida personal. La poca que tenía estuvo durante muchos años prácticamente destrozada y eso, amigo mío, le pasó factura. Evidentemente esto último es una percepción personal instigada por mis humildes conocimientos y vaga experiencia.

De toda la información recopilada sobre Steve Jobs, la proporción de frases motivantes, alentadoras o simplemente de cariño hacia otros seres vivos es casi inexistente. Y es una pena; porque da la razón a muchos escritores que hablan de conseguir éxito y nos dicen que, si realmente quieres llegar a él, tienes que pagar el precio.

Vamos a partir del equilibrio común que creo nos une a todos los que queremos conseguir nuestros objetivos y estamos en la senda para lograrlo: Si quieres conseguir algo, has de pagar el precio. Si quieres conseguir tu meta, tu mente ha de estar centrado en ello. Y eso significa que tendrás que entregar un valioso tiempo tuyo y de los tuyos, a enfocarte en alcanzarlo.

Y sí, desgraciadamente, tendrás que esforzarte muy mucho para acercarte a eso que anhelas conseguir y, por consiguiente, olvídate de estar 24 horas al día con tus seres queridos. No hay otra manera. Si quieres conseguir algo, a cualquier precio, tienes, como bien dice la frase, que pagar el precio.

Pero de ahí a que seas un desalmado, déspota, autócrata, implacable, régulo y sátrapa con todo aquel ser humano que te rodea, hay una diferencia abismal. Y afortunadamente hay personas exitosas que nos demuestran cada día que esto del éxito no es binario. Y que puedes ser una persona decente y un genio de los negocios al mismo tiempo.

 

Y tú, ¿Qué piensas sobre Steve Jobs? Deja tu comentario.

 

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