¡Hola de nuevo! No pararé hasta que pongas en marcha este sistema de administración del tiempo y productividad. Sencillamente, porque funciona. Simplemente porque mereces crecer profesional y personalmente, de forma organizada y sin prisas. Sin más.

En la lectura y video de hoy, pondremos en acción el segundo pilar que sostiene “nuestra casa” (metodología); PRIORIZA TU VIDA.

Parece que estamos obsesionados con conseguir el «éxito». Y cuando hablo de éxito hago mención a todo lo que conlleva relación con nuestro trabajo (sé que éxito puede ser mucho más que eso): ascender hasta estar encumbrado, promocionar en el trabajo, obtener grandes ganancias económicas, ser altamente reconocido, tener fama, poder social y un largo etcétera relacionado con la gloria y el triunfo laboral. Deslumbrados y cegados por la idea de crear la famosa escalera que nos llevará hacia allí. Y para muchos, finalmente, sólo les servirá para darse cuenta, en su lecho de muerte, de que esa escalera estaba apoyada en la pared equivocada.

No dudes que en ese instante caerán en la cuenta de sus lamentaciones, preguntándose por qué tuvieron que pasar tanto tiempo en la oficina. Tantas horas lejos de sus seres queridos. Tan poco tiempo dedicado a sí mismos, por el simple hecho de conseguir más. Más éxito laboral.

El doctor Stephen R. Covey habla del hábito 3, «poner primero lo primero». He trabajado este hábito con muchas personas y la gran mayoría de ellos llegan a la misma conclusión: tienen su vida colmada de acontecimientos diarios y quehaceres cotidianos, generalmente relacionados con un hábitat profesional que no deja, literalmente, espacio para hacer lo que realmente es importante en sus vidas.

Están demasiado ocupados yendo a «no sé dónde». «Estoy tan ocupado conduciendo que no tengo tiempo de cargar gasolina». «Estoy tan adueñado de correr y hacer deporte que no tengo tiempo de atarme los cordones de mis zapatillas». Sin percatarse de que, si no cargas gasolina, tu coche tarde o temprano se parará. Si no te atas los cordones, más cerca que lejos vas a caerte.

Es entonces cuando me dicen: «Juanma, necesito gestionar mi tiempo de una forma eficaz».

—¡Por supuesto! —les digo.

Y trabajamos distintas herramientas y metodologías de productividad personal, la sencilla matriz de Eisenhower, organizar nuestras tareas por días, acciones para comenzar a delegar, etc.

Y pasado un periodo de tiempo que suele rondar entre los dos y los cuatro meses, retoman la misma dinámica de prisas y estrés. No todos, ni siquiera la mayoría, pero muchos de ellos sí. ¿Por qué? Porque no ponen primero lo primero. Sencillamente. No priorizan su vida.

Hacer más tareas en menos tiempo no te dará resultados a medio y largo plazo. Es más, terminarás con más estrés que al comienzo. Vuelvo a una cláusula anterior, tener productividad personal no consiste solamente en ser eficiente. De hecho, si tuvieras que elegir entre ser eficaz y ser eficiente, decántate siempre por la primera; ser eficaz es realizar algo que va directamente enfocado a tu meta. Ser eficiente es hacer algo en el menor tiempo posible y con un gasto de energía mínimo, pero no ha de estar asociado a la realización de una meta u objetivo. Es simplemente hacer algo rápido que posiblemente te lleve a ninguna parte. Se me ocurren un montón de tareas que realizar en un tiempo récord que no me llevarían al lugar que deseo. Sin duda seré muy eficiente, sí, pero si hablamos de productividad, el proceso sería puramente improductivo.

¿Has intentado ser eficiente con un ser querido? ¿Has intentado tener eficiencia en un conflicto con un adolescente? ¿Con tu pareja en temas amorosos? ¿Cómo te fue? Todos sabemos que estas no son cuestiones de eficiencia. El secreto aquí es estar centrado en las relaciones humanas.

Te doy mi humilde consejo: prioriza tu vida.

Gestiona tu tiempo centrado en relaciones humanas personales e interpersonales primero y luego en todo lo demás. Gestiónalo colocando en primer lugar una brújula que te sirva de guía y sólo después el reloj, los horarios y las agendas.

El tiempo es igual para todos. Todos hacemos algo, continuamente, sin excepción; envejecemos. Tienes 24 horas al día, igual que yo, así que, aparte de usar herramientas de gestión y organización del tiempo para hacer más tareas laborales, elimina toda esa basura que impide hacer primero lo que es realmente importante para ti y tus seres queridos. No permitas que el estiércol que llena tu día a día impida priorizar.

Piensa en algo que te guste hacer y que se te dé bien. Piensa en cuánto tiempo dispones a la semana para desempeñarlo. ¿Recuerdas la última vez que lo practicaste? Si tu respuesta es «no me acuerdo», hay algo que debes comenzar a cambiar en tu vida, y ya.

Reflexiona sobre tu deporte favorito, tus hobbies, una conversación con tu pareja, estar más tiempo con tus hijos, leer un libro, aprovechar una gran oportunidad, disfrutar de unas buenas vacaciones, conseguir un dinero extra, gastar más tiempo con tu mascota, salir con tus amigos, instruirte en nuevas habilidades, realizar un proyecto personal… Me aventuro a decir que he nombrado algo en esta lista que te gusta, ¿no es cierto? ¿Qué te impide hacer lo que quieres? Y cuando lo haces, ¿qué te obstaculiza para hacerlo el tiempo que quieres? Espera, voy a intentar adivinarlo: cuando vas a disponerte a hacer lo que te gusta, ya no dispones de tiempo. Eso significa que haces infinidad de cosas al día que gastan las horas de tu reloj y que no dispones de más para hacer lo realmente importante en tu vida.

Si una de mis prioridades es estar más tiempo con mis hijos para proporcionarles una buena educación, créeme si te digo que nunca dejaría esta tarea para el final del día. Los motivos son muy elementales. Primero, si lo dejo para el final, es muy probable que mi energía no esté al 100%. Estaré agotado mental y físicamente. Dime tú cómo voy a dar lo mejor a mis hijos con un nivel de ganas y energía que rozan el cero. Segundo, si dejara algo tan decisivo para el final de la jornada, el riesgo de llegar a casa y encontrarlos dormidos sería alto. Si esto sucediese, no cumpliría mi objetivo.

Priorizar tu vida es colocar primero lo verdaderamente importante para ti y no al revés. Lo hacemos mal. Obramos al contrario. Nos resistimos continuamente a lo que nos suplica nuestro regulador mental y físico. Dejamos siempre lo valioso para el final. Lo abandonamos tanto que incluso dejamos de hacerlo, para siempre. Si este pilar no es fuerte, nuestra casa terminará derrumbándose.

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