En una ocasión, un asistente a una de mis conferencias me dijo que no podía parar de mirar el móvil. Que lo revisaba cada diez minutos sin una razón concreta. Me explicó que era como una droga y no lo podía evitar. Eso retrasaba enormemente su avance y las tareas se eternizaban.

  • ¿Acaso esperas una llamada o un mensaje importante?
  • No – me contestó.
  • Entonces, ¿para qué lo haces?
  • La verdad es que no lo sé – concluyó.

Después descubrí que no era una práctica inusual. Si estás leyendo esto y te sientes identificado, tengo la cura; trabaja Pomodoro. Keep Reading →