Ahora que el verano ha finalizado, quisiera recordarte algo: tú no eres un bombero ni te pagan para extinguir incendios, así que deja de apagar fuegos de una vez.

 

Estás leyendo un post de productividad y gestión del tiempo, por ello me gustaría que entendieses que estar ocupado es distinto a ser productivo. Sé que nuestra cultura tiende a recompensar el sacrificio personal en lugar de la productividad personal, pero no puede estar más equivocada ¿Cómo es posible que todos los seres del planeta necesiten exactamente 8 horas al día para realizar el trabajo? ¡Es absurdo! Por suerte esta tendencia está siendo testigo de su declive. Me encuentro con empresas con un sistema de horarios intensivo y que no retiene al empleado en una cárcel donde tiene que picar mañana y tarde su libertad condicional. Por el contario, intentan facilitarle el horario para que rindan al 100% y posteriormente desconecten. Y hasta el día siguiente. Hay organizaciones que retribuyen económicamente a sus empleados por su productividad y eficacia, no por sus horas delante de una computadora.

Me resulta gracioso cuando, en las entrevistas personales para trabajar en JDR Coaching preguntan “¿cuál es mi horario de trabajo?” Les informo que me da igual. Lo que importa es que tan productivo eres. Lo decisivo es hacer las cosas bien y con plazos de entrega cortos. Si no quieres aparecer por la oficina, no lo hagas, pero más vale que tengas tu cometido hecho a final de mes.

Trabajar más horas no está directamente ligado a realizar metas. Meterse el dedo en la nariz, esperando a que tu talento te ilumine con la receta mágica de Panoramix y no trabajar nada, tampoco. Mantén un buen equilibrio y pregúntate esto de vez en cuando: “Lo que estoy haciendo ahora mismo, ¿va enfocado realmente a mi meta o simplemente me mantiene ocupado?” Piensa en proceso productivo versus proceso no productivo. Para un momento y reflexiona. Más vale parar dos minutos a pensar que hacerlo todo como si tuvieras una venda en los ojos. Esos dos minutos de reflexión son, posiblemente, mucho más productivos que todas las horas que siguen en este día.

Usa la lógica; no hagas varias cosas a la vez ni saltes de una tarea a otra. Creemos que, al desempeñar varias tareas al mismo tiempo, seremos más rápidos y productivos. Nada más lejos de la realidad. Si divides tu atención, sufrirás interrupciones con más frecuencia, te costará concentrarte, obtendrás peores resultados y el trabajo te resultará menos gratificante. Concentra tu mente en la tarea que estás realizando ahora mismo. Al 100%. Con ello, realizarás tareas de mayor calidad y menos tiempo.

Es importante mantener el focus en activo. Centra tu mente en lo esencial y aquello enfocado a tu meta. Nada más. Visualízate realizando aquello que tanto anhelas y ponte en acción para llegar a ello. No facultes a tu cerebro a visualizar obstáculos irreales. Sítialo. Cércalo, acorrálalo para que obedezca y se sitúe cerca de la línea de meta. Pensar y dudar mucho nunca será tan productivo como escribirlo todo sobre el papel y ponerte en marcha. Si algo es importante para ti y quieres hacerlo “algún día”, mejor hazlo ahora y corrige el rumbo mientras caminas. Crea tu plan de acción detallado y a por ello. Un plan de acción no es un documento muerto e inamovible; es una guía que admite modificaciones y rectificaciones, sin perder de vista la misión. Los semáforos no van a estar todos en verde. Deja de posponer tus acciones. Mañana puede ser tarde. Recuerda que productividad es conseguir unas metas de forma organizada y sin estrés. Sin más.

Esto es un pequeño fragmento de lo que puedes encontrar en mi libro “El verano de 10 meses”, en el que te toparás con todo lo que necesitas aprender para gestionar eficazmente tu tiempo, además del método de productividad Just Doing Right. Puedes obtener un ejemplar directamente desde Amazon aquí.

 

Y tú, ¿Qué haces de forma eficaz y productiva? Me gustaría saber tus trucos de gestión del tiempo.

 

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