En una ocasión, un asistente a una de mis conferencias me dijo que no podía parar de mirar el móvil. Que lo revisaba cada diez minutos sin una razón concreta. Me explicó que era como una droga y no lo podía evitar. Eso retrasaba enormemente su avance y las tareas se eternizaban.

  • ¿Acaso esperas una llamada o un mensaje importante?
  • No – me contestó.
  • Entonces, ¿para qué lo haces?
  • La verdad es que no lo sé – concluyó.

Después descubrí que no era una práctica inusual. Si estás leyendo esto y te sientes identificado, tengo la cura; trabaja Pomodoro.

La Técnica Pomodoro es un método para mejorar la administración del tiempo desarrollado por Francesco Cirillo a fines de los años 80. Sólo necesitas un temporizador para dividir el tiempo dedicado a un trabajo, en intervalos de 25, 30 o 35 minutos separados por pausas de 5 minutos.

El método se basa en la idea de que las pausas frecuentes pueden mejorar la agilidad mental,[]​ y trata de ofrecer una respuesta eficaz frente al tiempo, en lugar del estado de ansiedad que suele provocar el trabajo continuado y la celeridad.

Funciona así: Cojo mi teléfono móvil (una vez más, esta herramienta es útil), activo el temporizador, lo programo para que me avise dentro de 35 minutos, lo pongo en marcha y comienzo a trabajar. 35 minutos sin interrupciones y concentrado al máximo en el trabajo que voy ejecutando. Nada de parar ni de distraerme con la mosca que acaba de entrar en mi oficina, la lucecita que emite mi reloj, o la vibración del teléfono al recibir un mensaje. El celular ha de estar en silencio. Existen aplicaciones que anulan a tu ordenador y teléfono para navegar por internet, así como acceder a ciertas carpetas y herramientas, con la finalidad de evitar distracciones. Tú programas el tiempo de anulación total y, transcurrido dicho lapso, la computadora o el móvil vuelven a estar operativos para lo que quieras.

Una vez suene el temporizador dando aviso de tiempo acabado, descanso 5 minutos. En este periodo puedo hacer lo que me venga en gana. Y vuelta a empezar.

Esos 35 minutos de acción son de una productividad extraordinaria y las pausas de 5 minutos son suficientes para administrarte una buena dosis de desconexión y aumento de energía.

Ya no hay pretexto para estar ojeando tu móvil a cada momento. Acabo de eliminar tu coartada; ya me lo agradecerás. De nada.

 

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