¡Asumámoslo!, No somos disciplinados. Nos falta disciplina. No pasa nada por tomar conciencia de esta debilidad. Sintámonos responsables. Si somos responsables de cómo estamos ahora, seremos responsables del cambio que queremos hacer. Seremos responsables de nuestro éxito futuro.

Es así, no somos disciplinados y eso nos pasa factura. Pero, ¿y si te dijera que puedo mostrarte cómo tener esta cualidad? ¿Y si te mostrara el camino para ser más disciplinado?

 

Cuando comencé a estudiar el éxito, me comencé a preguntar, ¿Qué tipo de personas son disciplinadas por regla general? ¿Qué país podríamos denominarlo disciplinado? ¿Qué raza? Y pensé: Los japoneses.

Observé cómo se desenvolvían ante situaciones críticas y cómo actuaban de forma cotidiana. Recuerdo ver la disciplina de estos hombres y mujeres de ojos rasgados tras una catástrofe como la del tsunami de 2011. Catástrofe que literalmente destrozó gran parte de este país.

Así que comencé a estudiar a personas exitosas japonesas, marcas, libros, conferencias. Recuerdo ver una conferencia de Yokoi Kenji. Este hombre, de padre japonés y madre colombiana, se dedica a dar charlas en ambos países intentando dar a conocer lo mejor de ambas culturas.

Aprendí que no son inteligentes. Si miras todas las marcas japonesas; Casio, Yamaha, Kawasaki, Toshiba, Sony, Honda, Toyota, Fujitsu, Mazda, etc, etc,  todas son un referente en el mudo. Números 1. Pero, no lo inventaron ellos. El automóvil por ejemplo, no lo inventaron los japoneses. Los relojes, tampoco. Los teléfonos, tampoco. Televisores, tampoco. Copiaban y eran disciplinados. Todo lo que llegaba a sus manos trabajaban sobre ello y lo mejoraban. Trabajaban y repito, eran disciplinados.

 

Japón; el único país en el mundo que vio el sol después de una bomba nuclear. ¡Una no, dos! Son disciplinados a muerte.

No digo que para conseguir tus metas, objetivos que te vayas poniendo en tu vida debemos ser japoneses. De hecho, creo sinceramente que somos más inteligentes que ellos. Pero sí digo que debemos ser disciplinados.

Nos rendimos muy pronto, ¿no creéis? Debido a mi trabajo, escucho constantemente frases  como: “no puedo”. “Yo no puedo hacer eso”. “Yo soy así y punto, que no puedo”.

A la primera de cambio ya tiramos la toalla.

Alguien funda una empresa y si en los dos primeros años no tiene el coche último modelo en la puerta, es que la empresa no funciona y tiene que cerrar. Las cosas necesitan tiempo y esfuerzo.

 

Quédate con la idea de gestionar el dolor y el placer. Manejar a tu antojo estos dos sentimientos, es lo que hará que seas disciplinado.

Sabemos que si controlamos el placer inmediato y pasamos un pequeño dolor, conseguiremos un premio a largo plazo. El placer inmediato es la piedra en la que tropezarás una y otra vez.

Por ejemplo, al hacer una tarea que sé que me reportará un gran beneficio en un futuro, en infinidad de ocasiones mi mente me pondrá en jaque con algo que me ocasiona placer inmediato e impedirá que realice esa tarea tan importante de la que estamos hablando. Si tengo que adelgazar, a la hora de hacer ejercicio y pasar dolor haciendo deporte, mi mente ¿qué hará? Muy sencillo. Me dirá: -en vez hacer deporte, ¿por qué no te sientas un rato en el sofá? Sólo un rato. Va a empezar tu serie favorita. Luego podemos hacer deporte. Aún queda día.

 

Tu mente te dará un placer inmediato que si lo aceptas, ya nunca harás lo que verdaderamente importa para acercarte a tu meta.

Maneja esos sentimientos. Has de saber que el dolor de hacer deporte una hora, te traerá como consecuencia una enorme satisfacción por tener el cuerpo y la salud que siempre has deseado.

 

Es la ley de la cosecha. Es sentido común organizado. Simplemente.

Sé que pasarás dolor compartiendo mi artículo. El esfuerzo al mover el dedo y hacer clic es alto, pero piensa que el beneficio para ti y para todas las demás personas que lo lean será enorme. ¡Espero tus comentarios!