Mi casa está lista para empezar a vivir en ella. Resistentes pilares, fuertes paredes, una amplia puerta de entrada y dos ventanas para ver el maravilloso paisaje. Pero un buen hogar ha de estar protegido con tejado, disponer de chimenea para eliminar los caprichos del frío invierno y mantener tu temperatura caliente. Es el último paso de nuestra metodología y, no por ello, escaso de importancia. Diría que todo lo contrario; su misión es cerciorarse de que todo está bajo control y que nada escapa lejos de nuestra influencia.
Revisa todas tus listas al final del día, tacha aquellas acciones que por alguna razón no lo estuvieran, mira la agenda y asegúrate de que tus citas o reuniones se han llevado a cabo y adicionalmente márcate dos o tres labores verdaderamente importantes para el siguiente día.
Al igual que el tejado de tu hogar te mantiene seguro, verificar te preserva tranquilo y estable. Es la mejor rutina para conservar el sistema Just Doing Right lubricado y listo para la batalla diaria. Sin escapes. Sin fugas. Sin imprevistos.

No es necesario verificar todas las listas a diario. Algunas tienen mayor relevancia en la consecución de objetivos que otras. No obstante, el tiempo que lleva verificar es bastante corto y el premio altísimo.
Tengo una lista a la que llamo «me gustaría». En ella alojo deseos o cosas que quiero hacer pero que estimo que no es aún momento para ponerme con ellas. Un viaje a Tailandia, mejorar mi inglés o un nuevo proyecto pueden ser algunas de las actividades que alberga. No es necesario desgranar estas tareas al mínimo; al menos aún. Ni es imprescindible verificar esta lista todos los días. Ya lo haremos cuando llegue la época de despertarlas. Puedo revisar la misma cada 7 o 10 días. Entonces, sabré si meter las manos en la masa para después cocinarla. Esta verificación la denominamos «verificación expandida» y se puede hacer cada semana.
Con ella, la visión alberga mayor distancia y enfoque. Es como colocar el ojo en la mira del rifle, apuntando hacia el futuro próximo. Nos guía a nuestras metas y sueños y es ahí donde puedo nombrar ideas locas, o no tanto, proyectos nuevos, planes de acción detallados para conseguir un objetivo concreto, controlar mis avances, etc.
Fijo un tiempo de una hora semanalmente para esta verificación, como si tuviera una cita con mi cliente más importante. Verificar es tan crucial que, si no lo hiciéramos, muy pronto nuestro sistema dejaría de funcionar.
Si no doy mantenimiento al tejado, en breve seré sorprendido por goteras.