Cuando no dormimos bien, nuestro cuerpo se hace más reactivo y se reduce la capacidad para pensar con claridad. De hecho, la personas con malos hábitos de sueño, descubren que la sola mejoría de la calidad de su sueño reduce significativamente los síntomas de estrés.

Si los problemas de sueño son muy graves, es preferible que se acuda a un médico especializado en la materia. Afortunadamente, los problemas de sueño se deben generalmente a unos malos hábitos de este o a patrones de pensamiento que interfieren en la higiene del sueño.

¿Quién no ha sufrido insomnio en momentos de estrés?

Despertarse a las 3:00h de la madrugada y “no pegar ojo” el resto de la noche. Seguro que tú también has pasado por esto.

En este post, veremos 7 trucos para dormir bien en momentos de estrés.

 

Sugerencias para una buena higiene de sueño:

  1. Establece una hora regular para acostarte y para levantarte.

Evita recuperar sueño durante los fines de semana o las vacaciones. Si has estado acostándote o levantándote a horas muy distintas, es muy posible que necesites reajustar tu reloj biológico.

 

 

  1. Reserva la cama para dormir y para mantener relaciones sexuales.

Ver la televisión, el teléfono móvil o realizar otras actividades en la cama, son unas de las razones más comunes de las dificultades para conciliar el sueño. Tener una pantalla iluminada en la habitación evita la creación de melatonina en el cuerpo. Esta hormona regula los ciclos de día y noche, así como los de sueño- vigilia.

 

 

  1. Crea un ambiente apropiado para el sueño.

Cuando nos vamos a la cama, es el momento de indicarle a nuestra mente y organismo que el descanso es lo que sigue. Existen factores obvios para un buen ambiente de sueño, como la oscuridad, la quietud o la buena ventilación. Dos horas antes de dormir, limita tus acciones a aquellas que sean relajantes, evitando repasar facturas, discutir en la cama o justo antes de ir a ella. Un baño o ducha caliente, leer, ver la televisión son opciones saludables antes de ir a la cama.

 

 

  1. Establece una rutina que te prepare para el sueño.

Esta rutina es el mensaje que enviamos a nuestra mente indicándole que es hora de dormir y descansar. Cepillarse los dientes, retirar las sábanas, preparar la ropa del día siguiente. Utilizar técnicas de relajación crean respuestas condicionadas positivas en nuestro organismo. La respiración diafragmática durante tan solo dos minutos ayuda a relajarse.

 

 

  1. Si han transcurridos más de 30 minutos en la cama y no te duermes, levántate.

Si has tratado de dormirte usando unas de las técnicas de relajación y no puedes dormirte en 30 minutos, levántate de la cama, ve a un lugar tranquilo de la casa, realiza una actividad relajante como preparar un vaso de leche caliente, una infusión relajante, leer un libro, hasta que el sueño venga a ti de nuevo. Cuando tengas sueño, vuelve a la cama.

De lo contrario es posible que veas muchas horas de reloj durante la noche. Al no dormirnos, nuestra mente comienza a inquietarse. Cuanto más tardamos en dormirnos, más inquieta está sabiendo que al otro día debe madrugar y estar preparada para lo que venga. Normalizar esto es vital para dar quietud a nuestra mente.

 

 

  1. Haz ejercicio físico moderado durante el día.

El ejercicio físico ejecutado durante la tarde aumenta la profundidad y calidad del sueño; sobre todo de la primera hora de la noche. Eso sí, evita el ejercicio intenso al menos 3 horas antes de acostarte. Si lo haces, los músculos pueden seguir en tensión impidiendo la relajación del cuerpo.

 

 

  1. Evita los somníferos.

Si es posible evita cuanto puedas los somníferos ya que son altamente adictivos. Lo que en un principio bastaba con una dosis, pronto se convertirá en dos o incluso más ya que nuestro organismo comienza a adaptarse al medicamento. Además, cuando nos falte será realmente difícil conciliar el sueño esa noche.

 

Si tienes más trucos que te han ayudado a ti a conciliar el sueño en momentos de estrés, soy todo oídos. Estaré encantado ver tus comentarios.