A menudo, cuando me reúno con el gerente de una organización para presentarle mis proyectos, así como mis servicios, me veo en la obligación de exponer de forma muy clara en qué consiste un proceso de Coaching.

Algunos empresarios, en la primera cita, me dicen: “¿qué cursos me traes?” o “¿Esto consiste en un curso para mi equipo?”.

Es entendible esa reacción porque el Coaching, aunque no es una metodología nueva, aún está en vías de crecimiento, sobre todo en la zona sur de nuestro país. Además, creo que el “boom” de la formación subvencionada ha hecho mella en los cerebros de muchas personas, así como en el bolsillo de otras.

Hablando de la formación, por suerte, en 2016 se van a regular las acciones formativas y existirá una normativa sancionadora para aquellos que piensen que la formación es una simple oportunidad de conseguir dinero a través de las arcas del estado y las comunidades.

La formación es importantísima en la vida de una empresa. En JDR Coaching hablamos de la mejora continua. De tal forma que los elementos que compone la organización tengan acceso, no a un curso, sino a un proceso de mejora continua en el que las acciones formativas estén presentes de forma eventual y por supuesto, tengan la oportunidad de sumergirse en un proceso de Coaching. El conocimiento es un factor de producción, que afecta a la competitividad de la empresa y de él depende su capacidad de innovar. La formación motiva a los empleados y esta motivación contribuye al éxito de la compañía, y a que las personas sean más competitivas.

Aquí podrás observar los cursos formativos de JDR Coaching para tu empresa y para ti: http://jdr-coaching.com/formacion/

Pero no quiero desviarme del tema central del post. De lo que os vengo a hablar hoy es de las distinciones entre el Coaching y otras relaciones de ayuda. ¿Con qué propósito? Para que observéis las ventajas y beneficios reales que puede aportaros un coach. Tanto a nivel laboral como, y mucho más importante, personal.

Vamos a ello:

Coaching y Terapia

“En un mundo donde las personas se ponen en manos de los coaches, éstos, antes que nadie, deben entender que gran parte de la personalidad humana no es asunto suyo”

Robert Kegan

 

– El coaching parte del supuesto que el cliente es una persona saludable, la terapia trata patologías o enfermedades, de ahí que se hable principalmente de pacientes en lugar de clientes.

– El coaching está enfocado en crear acción y lograr, la terapia en comprender, resolver y sanar.

– El coaching se centra en el presente y futuro, la terapia se orienta en el pasado.

– El coaching se enfoca en lo que puede mejorar, la terapia en lo que está mal.

– Si bien ambas profesiones pueden coincidir en el uso de algunas herramientas, las técnicas son diferentes.

 

 Coaching y Formación

– En la formación, el cambio viene del exterior, se enseña. En el coaching, se aprende.

– La agenda del programa de formación la fija el instructor, mientras que en el coaching la establece el cliente.

– Los programas de formación se basan en un mismo tema central para un grupo, mientras que el coaching es personalizado y está orientado directamente a las necesidades y aspiraciones del individuo.

– La formación casi nunca implica feedback, el coaching sí.

– El coaching opera un cambio de conducta en el cliente, mientras que la formación no necesariamente.

Coaching y Consultoría

– El coaching se puede realizar fuera de una relación de consultoría.

– Los consultores son expertos en un sector o tipo de empresa concreta. El coach no tiene por qué ser un experto en la esfera empresarial.

 

– Los servicios de los consultores se basan en la información, mientras que el coaching gira en torno a las relaciones.

– Los consultores suelen dar respuestas y soluciones, los coaches evocan respuestas en su cliente y no dan su solución particular.

– El consultor como experto es el responsable de los logros, en el coaching, es el cliente, quien es además el experto.

– La consultoría se centra en el área profesional del cliente. El coaching es más integral y considera otras áreas de la vida del cliente.

 

 Coaching y Mentoring

– Los mentores son expertos en su disciplina. El coach no tiene por qué ser un experto en el tema que le ocupa.

– El mentor da consejo y opinión. El coach evoca respuestas en el cliente.

– El mentor inculca normas y valores de la organización o de la profesión. El coaching tiene más que ver con la identificación y desarrollo de los valores y la visión intrínsecos del cliente.

En resumidas cuentas, desde mi prisma y como coach personal y ejecutivo, he observado cómo personas que han realizado un proceso de coaching, nunca más han necesitado de un coach en sus vidas. Se les entrega una enorme caja de herramientas que el cliente usa a medida que se le presentan situaciones en la vida. Son capaces de ingeniar soluciones proactivas por ellos mismos. Un proceso de coaching tiene un principio y un final, y se consiguen resultados asombrosos en un tiempo récord.

Por otro lado, conozco a personas que llevan años yendo a terapia, inmersos en una dinámica que parece no tener fin. ¿Esto significa que el coaching es una opción de ayuda mejor que las demás? En absoluto. Pero es la que yo elegí, y mis clientes me hacen sentir, después de casi dos años en esta andanza, que consiguieron una transformación realmente efectiva en sus equipos de trabajo y en ellos mismos.

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