Cuando comencé mis estudios de Coaching, recuerdo quedarme bastante impresionado con el Kaizen coaching y el poder que puede ejercer en las personas.

Es asombroso cómo puede ayudar a aquellos clientes que les cuesta tomar acción. Precisamente, este tipo de cliente es bastante común. En muchas ocasiones, los coaches toman consciencia de su meta, saben de sus recursos perfectamente y toman responsabilidad total para conseguir lo que se proponen, pero no toman acción. Les cuesta moverse.

Entiendo perfectamente esta reacción por parte de las personas; a mí me pasa en ocasiones. Diría que es una reacción natural, sobre todo cuando nuestra meta está aún bastante lejos en la distancia.

Para esos casos, el Kaizen Coaching funciona.

El Kaizen Coaching se puede definir bastante bien con la frase de Lao Tzun: “Un viaje de miles de kilómetros debe comenzar con un solo paso”.

Alcanzar una meta, aunque esté lejos en el tiempo o esté compuesta de varios objetivos, debe iniciarse con un paso; y en el caso de Kaizen Coaching, con un pequeño paso. Nos adentraremos entonces en una mejora continua.

Cuando estamos inmersos en un proceso de coaching largo, nuestro cerebro intentará que abandonemos. Él (el cerebro) nos mencionará en nuestro interior frases como:

– No lo podrás hacer.

– Aún queda mucho tiempo para que eso se cumpla.

-¿Para qué vas a esforzarte si no lo conseguirás?

– No has conseguido nada desde que comenzaste a trabajar, ¿para qué vas a seguir?.

– Esto requiere de más esfuerzo del que te puedes permitir.

Tu cabeza siempre intentará llevarte a tu zona de confort porque observa que tu esfuerzo es demasiado alto y aún no tienes recompensa. O simplemente estás procrastinando y no te mueves.

Ahí es el momento de usar Kaizen.

Cuando mejoras un poco cada día, al final ocurren grandes cosas. No mañana ni al día siguiente, pero al final has hecho un notable progreso.

Esta filosofía para mejorar dando pasos pequeños se introdujo en Japón después de la Segunda Guerra Mundial, cuando las fuerzas de ocupación del general Douglas MacArthur comenzaron a reconstruir aquel país devastado.

Para que funcione, es vital hacer preguntas tan pequeñas que no presenten resistencia para hacerlas o que el miedo no impida tomar pequeñas acciones.

Os redacto algunos casos sencillos para entender cómo funciona:

Imaginemos una persona que desea comenzar a realizar deporte diariamente. Cualquier persona que se proponga esta meta, se levantará temprano al día siguiente, desayunará fuerte y se colocará su ropa deportiva. Posteriormente saldrá a correr. Notará que se cansa mucho y ha corrido muy poco. Posiblemente lo haga otro día más, pero notará que está muy cansado y aún no ve resultados. Con mucha frecuencia, este tipo de persona dejará de correr en una semana. Hace mucho esfuerzo y su regulador mental querrá llevarle de nuevo a su zona de confort. Pero si realizase Kaizen, la primera mañana estaría de pies, sí, sólo de pies en la cinta andadora durante 5 minutos. No le costará trabajo alguno hacerlo. El segundo día, después de calentar y estar los 5 minutos en la cinta, correría 120 segundos. No más de 120 segundos. Cuando el tiempo termine, finaliza el ejercicio. El tercer día sumaría otros 60 segundos. Y repito, cuando el temporizador indique que ha terminado el tiempo, debe finalizar el ejercicio. El esfuerzo es prácticamente nulo. Y así todos los días, sumando 60 segundos.

Aunque el esfuerzo es mínimo, los resultados son espectaculares. En 30 días esta persona correrá entre 30 y 40 minutos diarios.

 

Otro ejemplo sencillo de obtener resultados trabajando Kaizen. Imaginemos ahora una persona que desea ordenar su casa o su despacho. Siempre lo deja para otro día. ¿Cómo va a ponerse a ordenar su despacho con la cantidad de trabajo que le queda por realizar? Esa persona perderá 1 o 2 horas el día que decida ordenar el despacho y posiblemente no lo ordene de nuevo hasta el mes siguiente, ya que lo encuentra de nuevo desordenado al máximo.

Pues bien, si trabajes Kaizen, escogería una zona de la casa o del despacho para ordenar, pondría el temporizador para que suene al cabo de cinco minutos y limpiaría y ordenaría. Es importantísimo dejar de hacer cuando el temporizador suene. Y así, todos los días. Su casa o despacho siempre estará ordenado y limpio, y el esfuerzo es prácticamente nulo.

 

 

10 puntos clave del espíritu Kaizen:

 

1 Abandonar las ideas fijas, rechazar el estado actual de las cosas.

2 En lugar de explicar lo que no se puede hacer, reflexionar sobre cómo hacerlo.

3 Realizar inmediatamente las buenas propuestas de mejora.

4 No buscar la perfección, ganar un 60% desde ahora.

5 Corregir un error inmediatamente e in situ.

6 Encontrar las ideas en la dificultad.

7 Buscar la causa real, respetar los 5 porqués y después buscar la solución.

8 Tener en cuenta las ideas de diez personas en lugar de esperar la idea genial de una sola.

9 Probar y después validar.

10 La mejora es infinita.

 

Por último os dejo una pregunta reflexión Kaizen que os ayudará para conseguir vuestras metas:

 

Si supiese al 100% que no fracasaría, ¿qué pequeña cosa estaría haciendo en este mismo instante?