Ya tenemos la segunda parte del post. Para los que no hayáis leído la parte 1, recomiendo leerla antes de continuar con esta.

 

 

 

Continúo detallando las premisas que no vimos en la primera parte. Éstas, te servirán para convertirte en un buen líder. Lidera bien a los tuyos y a ti mismo:

 

 

 

3-    Partir de la base de que todos quieren aprender: Cuando he trabajado llevando equipos o enseñando a personas, partía de la base de que todos querían aprender. Si alguien del equipo no funcionaba correctamente o no aprendía, no me quejaba pensando que ese miembro del equipo no quería hacerlo o “no daba más de sí”. En vez de eso, me preguntaba y me sigo preguntando: ¿qué cosa estoy haciendo yo mal para que esa persona en cuestión no aprenda? ¿Qué tengo en mis manos para conseguir que esta persona esté al mismo nivel que los demás? O, ¿qué puedo hacer yo para que este miembro del equipo se motive y haga bien su trabajo?

 

Nunca echaba la culpa a los demás. Eso sería muy fácil ya que si pensamos desde ese paradigma, somos irresponsable de sus actos. Y permítanme que os diga, que no es así. Tú, cómo líder, eres su responsable y por tanto su eficacia radica en ti. Nos encontraremos en muchas ocasiones con este caso y debemos pararnos a pensar que no todo el mundo es igual, ni todos trabajan de la misma manera, ni todos fueron criados por los mismos padres, ni todos tuvieron la misma educación. Si es así, ¿por qué todos van a aprender de la misma forma? Con unos tendrás que trabajar conceptos de empoderamiento, a otros deberás mostrarles técnicas comerciales y otros simplemente trabajarán bien si están motivados.

 

 

 

4-    Empodera: Para los que no conozcan el concepto, radica básicamente en dar poder a los miembros de tu equipo. Debes hacer que crean que su trabajo sólo dependerá de ellos mismos. Deja que sean autónomos y autosuficientes. En nuestro argot, el de los coaches ejecutivos o empresariales, hablamos de “zombies”. Un “zombie” en una empresa es un simple mandadero. Su líder simplemente les manda: –Tú haz esto, y tú haz lo otro. Como si fuesen meros robots. Y, amigo mío, no lo son. Si los tratas como recaderos nunca crecerán en su trabajo, cada día irán un poco menos motivados a su puesto y, tal y como dije antes, todo radica en el día a día. Te necesitarán para cualquier movimiento en su puesto. Cada día que “los tuyos” vayan a su trabajo menos motivados sumarán para un final de mes desastroso. Aquí en vez de sumar, irán restando poco a poco hasta que un día puedes verte “con el agua al cuello” y teniendo un equipo comercial o una empresa que difícilmente tiene salvación.

 

 

 

5-    Motiva a los tuyos y a ti: Más que hablar de la mera motivación, en este punto hablaré de los procesos desmotivadores. Este proceso consta de aquello que nosotros, como líderes, damos a cada elemento de nuestro grupo, de forma negativa. En ocasiones se realiza de forma inconsciente. Por eso debemos estar muy atentos, no en motivar, sino en no desmotivar a nuestro equipo inconscientemente. Puedes ser un gran motivador, pero si en algún momento usas frases desmotivadoras con los tuyos de nada te servirá dar una “charlita” motivacional posterior. Por ejemplo, frases como:

 

 

 

–         ¡Vaya mal trabajo que estás haciendo!

 

–         ¡¿Cómo has podido gestionar tan mal este cliente?!

 

–         ¿Así es como piensas seguir en este puesto?

 

Usar constantemente frases negativas y el “no”, “no” y “no”, “mal hecho”. Eso llevará a tu empleado a un nivel de autoconfianza bajo. Se desmotivará y por consiguiente no rendirá en su puesto al 100%. ¿Por qué? Porque un sentimiento negativo en la mente del miembro de tu equipo durará 112 minutos. Sin embargo, uno positivo durará en su cabeza 42 minutos. Es por ello que radica de más importancia el proceso desmotivador que el mero hecho de motivar a los tuyos.

 

Por otro lado, no bastará con motivar a los demás; además, tendrás que motivarte tú. Usa unos minutos cada mañana a concentrarte simplemente en tu respiración. No te desvíes y piensa sólo en cómo respiras. A continuación piensa en aquellas cosas de las que estás agradecido tener. Por ejemplo, a estar vivo, tu familia, amigos, tu empresa, tu salud, etc. Finalmente céntrate en los pasos que harás hoy, los cuáles sumarán para tu objetivo final. ¡Y a por ellos!

 

Si tú, como líder, no estás motivado cada día, difícilmente motivarás a los demás.

 

 

 

Por supuesto, ser un líder completo consta de más aptitudes; gestión eficaz del tiempo. Gestión del estrés, etc. Pero he nombrado las que creo tienen más relevancia para con los demás.

 

Espero os haya sido de ayuda.

 

 

 

Y ahora, ¿lideras?

 

 

 

No dudéis en consultarme cualquier duda o gestión.