Reunión de una empresa actual en un momento actual. Esto es real.

¿Qué queremos conseguir con la reunión?

Mejorar la relación entre el mando intermedio y los empleados de bajo nivel. Con ello mejorar la comunicación, las relaciones interpersonales, la confianza.

Como consecuencia, el equipo ha de ser más productivo y eficaz.

Situación actual del grupo: Carlos, el coordinador, no termina de contarme la verdad. Evita hacerlo porque cree que así alguien de su equipo puede salir mal parado. Eso dista mucho de realidad. Cuánta más información tenga yo de los conflictos internos, mejor los gestionaremos para eliminarlos. Por suerte, ya tuve una primera reunión con los trabajadores en la que no estaba Carlos. Sacamos algunas conclusiones: La relación entre Carlos y algún miembro del equipo no es del todo positiva. Sus altibajos o estallos de ira, debido a no decir lo que pensaba en algunos momentos, le han costado caro y, ahora la implicación de algunos miembros está debilitada. Al no ser una persona asertiva, ha guardado cada vez más irritación que ha expulsado de forma desmedida en algunas situaciones. Ha explotado perdiendo las formas. Eso crea desconfianza por parte del grupo. Desde hace tiempo, cuando encuentran un imprevisto en su trabajo diario, no se mueven hasta que Carlos supervisa el trabajo. Eso supone pérdidas de tiempo. Peor eficiencia del grupo y por lo tanto de la empresa.

Ya estamos trabajando la asertividad con el coordinador. Está inmerso en un proceso de coaching conmigo. Aún queda trabajo por hacer, pero mejora.

También trabajamos la proactividad en él. ¿Para qué? Para que su vida no esté guiada por sus sentimientos, sus estados de ánimo, sus impulsos o la actitud de otra gente. Para que tenga libertad de elegir sus respuestas. Para que no sobre-reaccione por la reacción de otros. Para que tenga el control de las situaciones.

Otro punto clave que observamos en los miembros del equipo de Carlos es la insatisfacción diaria al no saber cuál será su trabajo al día siguiente. Es decir, ellos no saben qué tienen qué hacer hasta el mismo día a las 8:00 de la mañana. No saber qué tienes que hacer en tu trabajo la noche antes no es positivo; es crear incertidumbre innecesaria a tu equipo. Si tienen incertidumbre, no están contentos. Si no están contentos no están motivados. Si no están motivados rinden un 60% menos. Van al ralentí. A eso añadimos  la pérdida de tiempo diaria para organizar el trabajo.

Carlos achaca esto a que siempre surgen imprevistos y por ello no tienen un planning semanal o quincenal. Excusa paralizadora sin “condimento”. Observo que no lo hay porque ni él se ha preocupado de hacerlo. Es importante que el trabajador sepa qué tiene que hacer diariamente. Qué sea autónomo y autosuficiente. Debemos darle poder para que elija respuestas y pueda tomar decisiones en su “parcela”. Tener un planning para 15 días de actividad es una ventaja. El imprevisto es la prioridad en caso de avería urgente. Con ello, el quipo rueda con más rapidez, se sienten importantes, motivados, felices. Así sí rinden entre un 60 y 100% más.

Ahora comenzaremos a trabajar con Carlos la manera aprender y de impartir Empowerment en su equipo.

El último punto clave que descubrimos en la reunión era el siguiente: Al parecer, los trabajadores necesitan que Carlos esté más con ellos. Que permanezca con ellos más a menudo. Se ven por la mañana y poco más. El resto del día, su equipo está solo. Esto hace mella en un equipo. No tienen el apoyo del líder. El coordinador no está codo con codo con sus empleados. ¿Cómo van a confiar en él así? No es lo mismo decir “tenéis mi apoyo cuando lo necesitéis”, que demostrar ese apoyo día a día. Tampoco es necesario estar “soplando la oreja” a partir de ahora a todos sus empleados, estando SIEMPRE con ellos sin darles respiro; pero estoy seguro de que encontraremos un término medio.

¿Cómo conseguiremos todo esto? En primer lugar damos vía libre a que todos se expresen. Todos hablan e intervienen en la reunión. Carlos también tendrá muchas cosas que decir. Importantísimo hacer las preguntas a cada uno: ¿Qué necesitarías a partir de ahora de tus compañeros? ¿Y de tu coordinador? ¿Qué puedes aportar tú a partir de ahora? ¿Qué ha ocurrido entre vosotros? Hablar de todo lo ocurrido en el pasado, ayuda a cicatrizar la herida, a perdonar y olvidar. Evitamos chismes dentro del grupo.

Existe una práctica muy sencilla para que observen que los chismes no son productivos. La detallaré en otro post. Añadiremos ejercicios prácticos en grupo. Es vital que se entretengan, se distraigan, aprendan la importancia de unir fuerzas para llegar más lejos y sean felices con estos ejercicios.

Vamos a crear las bases de la relación coordinador-trabajador. Vamos a reorganizar las tareas y realizar un plan quincenal dando espacios temporales a los imprevistos de urgencia que puedan surgir. Vamos a responder y resolver la primera pregunta con la que comenzamos el post: ¿Qué queremos conseguir con la reunión?

 

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