Mi propósito en JDR Coaching inevitablemente me acerca a empresarios, directivos y emprendedores. Suelo tener citas con ellos, reuniones, presentaciones de proyectos… en ocasiones contacto con dirigentes de empresas para mostrarles información referente a alguna acción formativa que va a realizarse, etc., etc. Y me suelo encontrar con un patrón de comportamiento común en muchos de ellos. No cabe lugar a dudas que dicho patrón está firmemente anclado por pilares que cada vez son más gruesos, en la medida que pasan los días, los meses y los años, debido a la situación económica que pasa nuestro país desde hace largo tiempo ya. Y los entiendo profundamente.

El patrón que señalo es el de una mentalidad de recorte, de sobrevivir y del día a día. Cada vez más, me encuentro con empresarios cuya situación en su organización no es del todo “sana”. Es un pensamiento que te va inundando día tras día y que te nubla poco a poco las posibilidades que tienes en tu círculo de influencia. Están trabajando continuamente en un círculo de preocupación.

Siempre que tengo la oportunidad de sentarme con uno de ellos, le realizo dos preguntas clave. La primera es: -¿Crees que tu empresa puede mejorar su productividad?

A esta pregunta, la mayoría de ellos me responden con un rotundo “SÍ”.

La segunda pregunta que hago seguidamente es: -¿Cómo? ¿De qué forma?

Observo en sus caras entonces un desánimo profundo y tras pensar durante dos o tres segundos, la mayoría de ellos realizan respuestas como: “si no hubiese  crisis, mi negocio estaría como antes”, o, “Si los políticos se encargasen de esta situación y dejasen de ser corruptos…” o, “mi negocio mejoraría si el ministro de economía realizase bien su trabajo, bajando el valor del euro, volviendo la peseta, etc.” o, algunos son realmente humildes y te dicen “pues la verdad es que no sé cómo mejorar mi negocio, de momento hemos tenido que hacer reducción de costos y personal”.

Y realmente pasan por una situación difícil en su organización, que en muchos casos conlleva una situación personal complicada. Están atrapados en una dinámica de recorte y poca esperanza. Y los entiendo.

Mi trabajo como coach personal y ejecutivo, es intentar que salgan de ese patrón de pensamiento y de acción. Debo hacer que comiencen a trabajar en su círculo de influencia. Porque, pensar constantemente en que vendrá el presidente de nuestro país a salvar tu empresa es un graso error,  y más bien una locura. Además, hay cosas que no podemos cambiar. No tenemos capacidad en nuestras manos para realizar un cambio en aquello que está fuera de nuestro alcance. Le hago preguntas sencillas como: “¿Puedes hacer que este país no esté en crisis?”, “¿Puedes hacer que algunos políticos dejen de ser corruptos?”, “¿Tienes en tus manos el poder de hacer que el ministro de economía nos traiga de nuevo la peseta a nuestro país?”…

Piensan un par de segundos, bajan la mirada y responden “NO”. Entonces deja de preocuparte y comienza a ocuparte de aquello que puedes hacer con “tus manos”. Tienes el poder en tu mente de cambiar tu negocio, siempre que actúes en tu círculo de influencia. ¡Ocúpate! Piensa qué tienes a tu alrededor para dar un paso más cada día que pueda acercarte a que tu negocio comience de nuevo a ser productivo y rentable. Somos lo que pensamos, así que por favor, no pienses en recortes; porque si piensas en recortes, ¿qué es lo que crees que obtendrás?

Efectivamente, RECORTES.

Estamos caminando con los ojos vendados intentando sólo sobrevivir y sobrevivir, sin saber si en la mitad del camino hay un agujero o un cofre lleno de oro. Párate, da un paso atrás y reflexiona. Tómate algo de tiempo para realizar una pequeña formación que te haga salir de esa nube tóxica. Colabora con personas. Nutre tus pensamientos con otros individuos.

Comienza a pensar en avanzar y en ganar. Usa tu imaginación para atraer más clientes a tu negocio y realiza pequeños pasos diarios que hagan que tu objetivo se vaya cumpliendo. Y ten fe plena en ello.